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Protagoniza casa hogar Adonaí la primera travesía de turismo social en Divisadero, Barrancas, Creel

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El primer ejercicio de acercar a grupos vulnerables con los destinos turísticos del estado, tuvo un verdadero impacto en los 23 huéspedes del albergue ubicado en el extremo norte de la ciudad capital.
 
Un grupo de 23 niñas, niños y adolescentes, de la Casa Hogar Adonaí, que alberga a tutelados del DIF Estatal, disfrutaron del inicio del programa Turismo Social, al viajar a Parque Aventura, las Barrancas del Cobre y el Lago de Arareko, en compañía de sus cuidadores.
 
“Adonaí” cuyo nombre significa “Mi Dios” en lengua hebrea, fue fundado como una asociación civil, hace 10 años, por Cecilia Villalobos Vidaño y Luis Carlos Delgado Ramírez, sus actuales directores, un matrimonio que decidió darles otra oportunidad de encontrar cariño en otra familia.
 
“Todos ellos han sufrido mucho y muy poco a poco, han logrado tener esperanzas de ser felices, pero un regalo como este, es inolvidable, ya lo esperaban desde hace rato y ahora que se pudo, les ha dado la oportunidad de salir de la rutina. Estamos conmovidos”, comentó Luis Carlos.
 
Inmersos en un terrible pasado de violencia, el disfrutar del Parque Aventura, con su teleférico y su circuito de tirolesas, era menos que un sueño imposible, hasta esta semana, cuando recibieron la visita sorpresa de un autobús que los llevaría a un tour por la Sierra Tarahumara, patrocinado por Transportes Noroeste, la Dirección de Turismo estatal y la Secretaría Federal de Turismo.
 
Con gritos de júbilo y acompañados de sus cuidadores, a las ocho de la mañana abordaron el autobús que los llevaría de viaje a Parque Aventura, en Divisadero, en el municipio de Urique, parte del sistema de Barrancas del Cobre, el más profundo del mundo.
Niñas, niños y adolescentes, arribaron con emoción y de inmediato participaron en el circuito de  tirolesas, que recorre cinco kilómetros a cientos de metros sobre el fondo de las barrancas, hogar de la comunidad rarámuri de Bajícare, tramo del río Urique y guardián de sitios arqueológicos.
 
Los guías expertos en tirolesa, guiaron el recorrido de Adonaí, a través de senderos y puentes colgantes, hasta el puerto de abordaje del teleférico, donde fueron recogidos por otra parte del grupo que optó por disfrutar de las otras actividades recreativas del parque, como el golfito, el euroboing, el muro para rapel, los toboganes, las resbaladillas, los túneles y los columpios.
 
Una vez a bordo de la cabina transparente del teleférico, apreciaron el inigualable paisaje a 240 metros de altura, a lo largo de sus 2.8 kilómetros de recorrido, y disfrutaron de una comida en el restaurante de Parque Aventura.
 
“Nunca hubiéramos podido conocerlas sin este Turismo Social. Muchas gracias a las personas que nos permitieron estar aquí, ojalá puedan ayudar a muchos niños más, porque estos lugares son preciosos y nos hacen mucho bien”, dijo Jorge López López, de 13 años, uno de los menores que disfrutó el viaje.
 
Ya por la noche, el grupo cenó en el restaurante del hotel Mansión Tarahumara, enclavado en lo alto de Divisadero, donde dormirían y desayunarían en el segundo día del paseo, para después visitar el hermoso Lago de Arareko, en Creel.
 
Alejandro Medrano Prieto, psicólogo de la Procuraduría para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, recalcó la aportación que tiene este tipo de experiencias para la salud mental de menores de edad, bajo este tipo de contextos.
 
“Tener actividades al aire libre como estos paseos, hacen que se fortalezcan más los lazos, favorece el compañerismo y los vincula prácticamente como hermanos. Muchos de ellos llegan con situaciones conflictivas entre sus familias, y favorecer este tipo de convivencias, aumenta su nivel de tolerancia, su compromiso con ellos mismos”, manifestó.